Un espacio referencial en la vida cotidiana de los tucumanos por su sociabilidad como sitio de compras y alimentación, por su céntrica ubicación, además de su imponente arquitectura, el Mercado del Norte mantiene hoy a duras penas el perfil comercial y de encuentro que le fue marcado por su historia, aunque sigue padeciendo una falta de reformulación de imagen y diseño para adecuarse a las nuevas prácticas sociales que impone la contemporaneidad y a los cambios urbanos que los propios vecinos definen en su tiempo. Ese panorama cambiante de las costumbres y hábitos comunitarias encuentra también al Mercado del Norte en un estado de necesidad: urge una intervención importante para atender las deficiencias edilicias y estructurales de su planta, y se advierte que el antiguo edificio de 1939 requiere múltiples inversiones para repararlo y recuperar sus capacidades.

Las administraciones municipales no han encarado resueltamente una gestión para atender las múltiples crisis que padece el emblemático lugar: los pocos puesteros que hoy desarrollan sus ventas apenas si están en condiciones de encabezar el cambio de situación que este centro comercial requiere. Los puesteros, incluso, no han logrado entenderse con las distintas autoridades del municipio para impulsar un plan estratégico de desarrollo y puesta en valor.

Con la inauguración de las mejoras en la peatonal de Mendoza al 800, la Municipalidad logró que se reconstruyan parte de las veredas, se intervengan los colectores pluviales, limpien los desagües que dan a la calle Maipú, un poco de pintura para quitar algunas que otras ojeras y humedades de las paredes exteriores, la reparación de ventanales, pero no mucho más. No se trabajó sobre los subsuelos del edificio, que como consecuencia de los avances de las napas freáticas están prácticamente inundados con todo el daño estructural que esta contingencia acarrea, no hubo avances para reordenar la operatividad de los lugares de ventas, no se replanteó la actividad comercial que ya se muestra vetusta. Evidentemente, el mercado requiere una importante inyección de fondos para promover su modernización, pero los expertos y organismos de consumidores advierten que hay varias asignaturas pendientes: exigen que se impulsen urgentes tareas para desagotar el subterráneo, para reformular su higiene y adecuarse a las normas de seguridad medioambientales. Hay, sin embargo, cuestiones que las autoridades y la propia organización de los puesteros deben resolver: ¿hasta cuándo se mantendrá este esquema de gestión y de ocupación del predio que no tiene toda la legalidad de su lado, en razón de que ni siquiera existe un acuerdo entre los ocupantes de los puestos y el municipio para pagar el canon? ¿no deberían las partes resolver de una vez este trance y encarar un nuevo proyecto de administración para reconstruir el perfil del mercado y ponerlo a la altura de las necesidades de los consumidores?.

Las diferencias de vieja data entre los ocupantes y el municipio de San Miguel de Tucumán (tiene la titularidad del dominio del inmueble) no han hecho más que profundizar el deterioro y el descuido de un espacio que debiera ser motivo de permanente orgullo para los tucumanos. Quizá deba asumirse que es tiempo de resolver ese conflicto y que la madurez y la responsabilidad deben superar la negligencia y la desidia que afecta al Mercado del Norte.